Drones al servicio de la delincuencia común

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Drones al servicio de la delincuencia común

El lunes, varias explosiones destruyeron techos del centro Guayas 4. La primera sospecha fue el uso de esos dispositivos

DRONES
Evidencias. Miembros de Criminalística de la Policía y agentes de la Fiscalía recogieron indicios del hecho.Cortesía

La tecnología para fines delictivos. Esa pareció haber sido la conclusión de los hechos registrados la madrugada del lunes en el centro regional Guayas número 4 de Guayaquil, cuando explosiones destruyeron parte de los techos de uno de los pabellones de ese centro.

El Servicio Nacional de Atención Integral (SNAI) informó del ataque con drones que portaban explosivos que habrían sido dirigidos a los cabecillas de organizaciones delincuenciales.

Santiago Jácome, del Servicio de Inteligencia Penitenciaria, había alertado que alrededor de las 03:00 se escuchó el sobrevuelo de algún dron sobre el centro de privación.

Se activaron los protocolos pero ni agentes investigadores de la Policía ni de la Fiscalía encontraron evidencias. La Policía descartó el uso de los medios tecnológicos para vulnerar las seguridades del centro.

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La Policía y la Fiscalía recogen indicios en el centro carcelario 4 de Guayas que fue atacado con drones

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De inmediato, las alertas se encendieron en redes sociales. El exdirector de Inteligencia del Ejército Mario Pazmiño escribió en su Twitter que “terrorismo aéreo con drones se inaugura en Ecuador. Carteles envían un mensaje de intimidación a las autoridades. La seguridad de las áreas estratégicas está en indefensión. El país no cuenta con un sistema de inhibidores de drones”, dijo.

Daniel Pontón, experto en seguridad del IAEN, señaló a EXPRESO que el tema de la tecnología es algo que está en favor de la seguridad, pero también en contra.

Comenta que para el control de la seguridad pública se utilizan drones y para el manejo de poblaciones también. “Pero en manos de delincuentes esto tiende a sacar ventaja, por ejemplo para pasar droga, explosivos, armas y una serie de cosas”, reconoce.

El experto dice que no le sorprende que en las cárceles empiecen a registrarse ese tipo de cosas, pero de alguna otra forma pone en alerta de las estrategias innovadoras que tienen esos grupos para adaptarse a las nuevas circunstancias y poder sortear los controles.

Esa habría sido la intención de bandas de crimen organizado que en agosto de 2020 fisgoneaban a los uniformados del destacamento Mataje, parroquia del cantón San Lorenzo en Esmeraldas. Fue con drones.

El 21 de agosto, personal del Destacamento Militar ‘Mataje’, observó el sobrevuelo de tres drones. Fue en horas de la madrugada en los alrededores del puente, en Mataje Nuevo y a un lado del reparto militar.

“Los drones hicieron un recorrido en territorio ecuatoriano y colombiano”. La presunción fue que detrás estaban personas dedicadas a actividades ilícitas que buscaban evadir y materializar alguna acción ilegal por la zona, recogió un parte.

En octubre de 2020, en el contexto de la protesta indígena, miembros de la Casa Militar de Carondelet tuvieron que lidiar con drones que intentaban ser introducidos en el Palacio con cargas explosivas, según informaron los uniformados.

El detalle

Vulneración. Las fallas en los controles en los centros permitirían no solo sobrevuelo de drones, sino caletas con objetos ilícitos en las cárceles, dice el experto.