La guanábana cautiva a los más pequeños

  Economía

La guanábana cautiva a los más pequeños

Antes la apuesta era solo de grandes agricultores de Santa Elena, pero hoy este cultivo es el motor de ingresos de cientos de familias. Su renta, una ventaja.  

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La guanábana ha tenido un despegue importante en Santa Elena en los últimos años.Joffre Lino.

Uno de los cultivos no tradicionales que ha incrementado su producción en el país es el de la guanábana, y Santa Elena se perfila como el suelo que concentra la oferta que ya no solo proviene grandes empresas agrícolas que invierten en nuevas siembras, sino de pequeñas fincas del norte peninsular que ven a esta fruta como una fuente atractiva de ingresos.

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Desde el año 2015, en los sectores Río Verde, El Azúcar y Cerecita empezó la siembra de los injertos en aproximadamente cien hectáreas. Parte del éxito se atribuye al injerto de dos variedades: nacional y brasileño. Según expertos, el patrón nativo nacional es resistente a la salinidad de los suelos, mientras que el extranjero su fruto es el de mejor tamaño. Lo que ha permitido tener fruta de buen porte y con un peso de más de cinco kilos. “Con la unión de las dos plantas se obtuvo el resultado idóneo. Ayuda también los suelos que en la península en su mayoría son de dos tipos: franco arenoso y franco arcilloso”, explicó el ingeniero agrónomo Jimmy Candell, uno de los productores de la zona.

Estos buenos resultados que han logrado grandes productores hicieron que la mirada de pequeños agricultores se volcara también a este tipo de cultivos. Antes, en cada finca el registro no superaba las 20 plantas, pero desde el 2020 hasta la fecha son plantaciones enteras que juntas sobrepasan las 12 hectáreas.

La siembraLos cultivadores coinciden que lo más complejo de la siembra es en su inicio, se debe tener buen cuidado para que los injertos logren dar raíces e impregnarse en el suelo.

Es la oferta que ha venido sumándose a las 250 has que se contabilizan en esta provincia, lo que la convierte en líder en producción.

Los nuevos sitios de cultivo de esta fruta están en Bambil Collao, Loma Alta, Ayangue, Dos Mangas y El Suspiro, lugares en donde las primeras cosechas han mostrado gran productividad y rentabilidad. El costo de la inversión por hectárea es de unos $ 7.000, en donde se plantan aproximadamente 350 árboles.

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Quizás para algunos agricultores el valor podría considerarse alto, pero las ventajas que tiene el cultivo lo compensan: la planta empieza a dar frutos a los 24 meses, produce dos veces por año, si cada árbol está bien cuidado se podrá obtener entre 40 y 50 frutas por cosecha. Además, el promedio de producción de cada plantación es de más de cuatro décadas.

El asesor agrícola Mario Lapo, quien labora con pequeños agricultores, recomienda las podas y el cuidado en la polinización (intercambio de polen entre flores), “se debe estar atentos a este proceso, porque de eso dependerá el éxito de la obtención de la fruta”, dijo.

La planta de guanábana desde los cuatro años en adelante entra en la etapa de mejor producción, pero se debe tener cuidado con las plagas y enfermedades, una de estas es la mosca de la fruta, por lo que se le debe colocar trampas en los árboles. Cuando está en pleno crecimiento se debe podar las ramas guías. Se recomienda también aplicar abonos orgánicos durante el proceso de desarrollo de la mata. Cuando empieza el florecimiento se realiza el tratamiento especial con el polen.

A diferencia de otras plantaciones que tienen época para las cosechas, con la guanábana no es así, porque se la puede obtener en cualquier época del año, eso también ayuda a mantener el buen precio en el mercado; es decir, no está sometida a sobreoferta que abaratan costos.

“En caso de que haya meses en que los precios no sean rentables, la pulpa de guanábana se la puede congelar sin que sufra alguna alteración en sus propiedades y con ello venderla cuando mejore el valor comercial”, expuso Lapo.

“Aquí vendemos la pulpa, la guardamos en equipos de refrigeración y se la comercializa en Guayaquil u otros lugares del país. La guanábana ha cambiado la forma de producir los campos”, refirió Esteban Ponce, productor de la fruta en Ayangue, quien tiene su historia en este cultivo, ya que al principio pensó sembrar maíz, pero terminó aventurándose por la guanábana. “La gente me decía que estaba loco, que era imposible que produzca frutas cerca del mar. Ahora muchos me consultan cómo mantener el cultivo”, narró.

Entre las recomendaciones de los expertos está que antes de iniciar el proceso para este cultivo se efectúe un análisis de suelo, así se conocerá con exactitud el porcentaje de nitrógeno, fósforo y potasio que se necesita.

“En mi caso, el área de mi finca resultó con excelente potasio y se tuvo que aplicar mediante fertilización los otros dos nutrientes. Así logré obtener el territorio apto”, comentó el agricultor Jonny Vera.

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Edison Catuto preside una agrupación de agricultores de Bambil Collao, el ente lo conforman una veintena de personas que se dedican al cultivo de esta planta, el objetivo es ayudarse entre sí en la tecnificación para poder producir mejor.

“Vamos avanzando con la producción de la fruta, nos preparamos para las primeras cosechas. Hasta el momento cada fruta está valorada en cinco dólares”, comentó. El promedio de plantas que tiene cada uno de estos agricultores es de 50.

Pero no solo son hombres los que trabajan en las plantaciones de guanábana. En un recorrido de este Diario por los campos peninsulares encontramos a Isabel del Pezo, quien muy orgullosa mostró el avance de su frutal. “Estimo que en un mes tendré la primera cosecha, estoy muy contenta por aquello. He tenido mucho cuidado para que la planta pueda dar sus primeros frutos”, manifestó.

Ella y otros productores están convencidos de que se trata de una buena apuesta, pues creen que la demanda de esta fruta apenas empieza. Esta seguirá incrementándose, a medida que la gente vaya conociendo cada una de sus propiedades alimenticias. La guanábana es considerada como una de las frutas más completas, al ser rica en vitaminas A y C, en potasio y zinc. Se puede consumir su pulpa, la pepa hecho extracto y hasta la cáscara.

Variedades. El cultivo que existe en Santa Elena es fruto de dos variedades: una nacional y otra brasileña. Con esta última se ha logrado tener frutas de buen tamaño y peso (más de 5 kilos).

El suelo, otro de los beneficios 

La Asociación de Productores de Guanábana del Ecuador trabaja en un proceso de consolidación de las exportaciones. La idea es asegurar la calidad de la fruta para con ello calificar a más cupos que permitan llevar el producto a Estados Unidos y Europa, dos de los destinos que ya consumen la fruta nacional.

Mario Lapo, experto agrícola de Santa Elena, habla del potencial de la oferta que Santa Elena tiene en ese sentido. Señaló que el objetivo es continuar con el crecimiento de este cultivo, un fin que creen estar logrando con el reclutamiento de cada vez más agricultores pequeños, interesados en invertir en este cultivo. El especialista hace énfasis en las bondades del suelo. Al estar en parámetros bajos sobre el nivel del mar ayuda mucho, además tener más horas luz durante el día es una gran ventaja. El promedio de plantas por cada hectárea va entre 320 y 350, depende de las condiciones del suelo.

“Ese crecimiento del cultivo de la guanábana en la provincia de Santa Elena que proyectamos aún no ha llegado al tope, va a seguir evolucionando, sin duda por las condiciones meteorológicas que tiene Santa Elena que son aptas para el desarrollo de la fruta”, explicó Lapo.

Además de la península, Guayas se perfila como otra de las zonas de mayor producción de guanábana. Las zonas donde más se la cultiva son Isidro Ayora, Pedro Carbo, Balzar, El Empalme y Playas.