El Putumayo sigue desangrándose

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El Putumayo sigue desangrándose

Cinco años después del acuerdo de paz, la violencia no para. La zona es estratégica para la circulación de armas y drogas, en Colombia.

El Putumayo
Soldados del Ejército colombiano mientras recorren las calles de la vereda Las Vegas, departamento del Putumayo (Colombia).  Carlos Ortegaefe

El departamento colombiano del Putumayo, fronterizo con Ecuador y Perú y escenario de algunos de los episodios más violentos del conflicto armado, sigue desangrándose cinco años después del acuerdo de paz, con dos firmantes asesinados en menos de una semana.

La más reciente muestra del incremento de la violencia en Putumayo fue el asesinato la semana pasada de uno de los firmantes de paz más reconocidos y queridos en la zona, Jorge Santofimio, líder de La Granja, el lugar donde está la Cooperativa Multiactiva Comunitaria del Común (Comuccom) en el municipio de Puerto Guzmán.

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‘Jorgillo’, como era conocido, lideraba una reunión el jueves en la noche en la que la comunidad preparaba su encuentro con la delegación de la Unión Europea que el fin de semana visitaría Mocoa (capital del departamento), cuando una ráfaga de fusil de asalto interrumpió a los habitantes de La Granja.

Un grupo armado que la comunidad desconoce, según contaron, entró al terreno de este proyecto que le apuesta a la paz para descargar sus fusiles contra los que estaban allí reunidos, incluyendo a dos menores de edad: el hijo de ‘Jorgillo’, de 13 años, y un bebé de cinco meses que resultaron heridos.

No obstante, el grupo se vio obligado a retirarse ante la reacción del esquema de seguridad que custodiaba el Aula de Paz y Reconciliación, lugar en el que se llevan a cabo los consejos de administración y las asambleas de la Comuccom, que quedó ‘bañada de sangre’. ‘Jorgillo’, originario del Putumayo y durante 17 años miembro de la extinta guerrilla de las FARC en la guardia de alias ‘Joaquín Gómez’, es recordado por sus compañeros como el líder de la restauración ecológica y del proceso de reconciliación con las comunidades locales.

Durante casi tres años estuvo al frente de La Granja demostrando que “la guerra no es el camino” y fue un líder “muy despierto, muy hábil para hablar y muy inteligente”, recuerdan sus compañeros.

Esa misma semana fue asesinado Fabián Alexander Rodríguez Suárez, conocido como ‘Lorenzo Hidalgo’, en Jardines de Sucumbíos, en el municipio de Valle del Guamuez, también en el Putumayo.

Otro de los factores que sigue perpetuando la violencia en el Putumayo son los proyectos extractivos, tanto legales como ilegales, en especial la minería y el petróleo. Precisamente las actividades extractivas tienen una fuerte preponderancia en este departamento que tiene una población de 369.332 habitantes.

El Putumayo tiene un 79 % de la superficie cubierta de bosques y un 19 % son áreas protegidas. Sin embargo, es el cuarto departamento en el que el proceso de deforestación es más acusado.

Putumayo es de especial importancia para diferentes grupos armados ilegales por el control de los corredores estratégicos para la circulación de personas, armas y drogas con destino al centro del país, a Brasil y las zonas de frontera con Ecuador y Perú. En la zona operan el Frente Carolina Ramírez y los Comandos Bolivarianos de la Frontera de la Segunda Marquetalia, una de las disidencias de las FARC, que amenazan y persiguen a los firmantes de la paz y los presionan para que vuelvan a las armas a ese lugar fronterizo.