Conciencia plena en busca de la felicidad

  Buenavida

Conciencia plena en busca de la felicidad

Todas las actividades cotidianas pueden transformarse en meditación. Permanezca atento en lo que ocurre en el presente, no en la actividad en sí.

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La práctica de la meditación consciente no se limita solamente a disminuir el estrés y a mejorar la salud y el rendimiento, es mucho más beneficiosa.freepik

Si hay algo que comparten los seres humanos es el deseo de ser felices. Pero hay que admitirlo, el camino hacia la felicidad está empedrado y, en la cultura actual, presenta un gran obstáculo: el estrés.

Este se ha convertido en el estado mental más común, a pesar –o tal vez por su causa- del rápido desarrollo de la tecnología y la abundancia de información. Aunque su función es ahorrar tiempo y ofrecer tranquilidad, con frecuencia son motivo de problemas y preocupaciones y resultan abrumadores.

La verdad es que no seremos capaces de curar al mundo hasta que no hayamos encontrado el equilibrio interior. Si estamos crónicamente ocupados y ‘pre-ocupados’ (ocupados antes de tiempo), no podemos usar todo el potencial creativo ni disfrutar de las bendiciones ni de las relaciones que nos rodean. Para lograrlo, la meditación consciente es una herramienta fundamental.

Concentrarse en la realidad

Estar consciente hace que las cosas sean reales. Ayuda a liberar los recuerdos (pasado) y las fantasías (futuro) para que sea posible concentrarse en el presente. Solo en el ahora se puede ver con claridad lo que se siente, experimenta, piensa, desea e intenta hacer. Solo rodeado del hoy se puede vivir sin ansiedad y sin depresión, porque en él no hay suposiciones.

A medida que avanza, esa certeza permite apreciar con mayor profundidad los milagros diarios y la belleza del mundo. Como resultado, aumenta el sentido de amor y gratitud.

La práctica de la meditación consciente no se limita solamente a disminuir el estrés y a mejorar la salud y el rendimiento, es mucho más beneficiosa. A medida que se aprende a abandonar el parloteo de la mente, se hace posible descubrir que la verdadera naturaleza, es decir la propia esencia, es en realidad un centro de sabiduría, paz y compasión.

Haga la prueba

Con estos dos ejemplos, usted podrá darse cuenta que la meditación consciente es bastante sencilla. Escoja el ejercicio con el que mejor se adapte y practíquelo todos los días, mañana y noche, entre cinco y diez minutos.

Utilice ropa cómoda. Puede hacerlos sentado o acostado. Recuerde que como tienen propiedades relajantes, es posible que se quede dormido.

  • Respiración consciente: 

Esta técnica es muy simple: al inspirar, sea consciente de que está inspirando; lo propio al exhalar. Mientras se fija en su respiración, experimente atentamente y a cada momento las sensaciones que le producen la entrada y la salida del aire por las fosas nasales o el estómago al elevarse y descender naturalmente. Cuanto menos esfuerzo haga, más eficaz es la técnica.

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  • Escucha consciente: 

Es muy eficaz para aclarar y centrar la mente a lo largo del día. La técnica consiste en detenerse durante algunos minutos y ser consciente de los sonidos que hay a su alrededor, sin analizarlos ni comentarlos, sin esfuerzo ni presión de ningún tipo.

Relájese, advierta el teléfono sonando, los ruidos de la calle, las voces, el tráfico, el canto de los pájaros… permita que su mente sea como una antena, haga un receptivo espacio de conciencia que escucha, en el que los sonidos surgen y desaparecen. Deje que sus oídos reciban conscientemente y sin esfuerzo el sonido como un océano sin necesitar pensar en ello. Respire simplemente y escuche durante unos minutos. Se sorprenderá al comprobar qué tan clara y serena se vuelve su mente con este ejercicio si lo practica a diario.