Hormonas y rendimiento laboral

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Hormonas y rendimiento laboral

 Aprenda qué puede hacer usted y su empresa para equilibrarlas y que no perjudiquen el ambiente de trabajo.

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Las hormonas inciden en su productividad.Shutterstock

El estrés, las peleas con sus compañeros de trabajo, la poca productividad o incluso hasta el odio a su jefe en ciertas ocasiones están influenciados por sustancias que se liberan en el cerebro llamadas hormonas. Estos mensajeros que están dentro del cuerpo y ayudan al desarrollo del organismo actúan también en el comportamiento, provocando que una persona tenga un día tan malo que, incluso, pueda afectar por completo su rendimiento laboral.

“Las hormonas son sustancias químicas que envían estímulos e inciden en el crecimiento, absorción de alimentos, el sueño, el hambre, la libido, depresión, ansiedad, entre otros”, explica la endocrinóloga Paola Palacio.

Por este motivo, se debe tener especial atención a lo que siente o expresa su organismo cuando experimenta emociones básicas como el enojo, la frustración, la tristeza, la alegría, entre otras, ya que en ocasiones existen desbalances que provocan cambios de humor repentinos y sin explicación que confunden a quien los siente y mucho más a quienes lo rodean.

Cambios hormonales

En la adolescencia, durante la menstruación, el embarazo o la menopausia ocurren grandes cambios hormonales propios de cada etapa. Sin embargo, en el día a día estos también ocurren de acuerdo con las situaciones que la persona tiene que enfrentar.

“Los picos momentáneos de hormonas se pueden incrementar o reducir con base en las experiencias vitales. Estas fluctuaciones agudas duran entre 80 y 90 minutos y son normales. Estos cambios son positivos debido a que son adaptativos”, indica Manuel Jiménez, investigador sobre hormonas y conducta competitiva humana.

“La diferencia es que en el género femenino las hormonas siguen procesos cíclicos con una mayor probabilidad de que aparezca variabilidad en las respuestas conductuales o afectivas. En el masculino es más lineal, y si las concentraciones de testosterona son muy altas, pues ese hombre es mucho más narcisista, egoísta o competitivo”, añade.

El que estos picos presenten una anomalía impactará en su comportamiento. “Las hormonas también regulan el sueño. Si duermo menos de cuatro o cinco horas, paso el día cansado y esto afecta mi estado emocional, entonces no voy a rendir o tener la misma relación interpersonal con mis compañeros o con mi jefe”, ejemplifica Palacio.

¿De qué depende la calidad y cantidad de hormonas?

Por un lado, de las connotaciones biológicas, es decir la genética. Y por otro, de las vivencias o relaciones recíprocas, es decir, las situaciones que enfrenta una persona.

“Incluso sin tener marcadores biológicos de la competitividad (alto porcentaje de testosterona), si el sujeto va superando desafíos de mayor envergadura o con gran responsabilidad, esto lo va a impulsar a superar desafíos aún más grandes y a querer alcanzar puestos directivos más y más altos”, sostiene Jiménez.

Su relación con el clima laboral

De acuerdo con investigaciones realizadas por Jiménez, doctor en Fisiología Humana y de la Actividad Física y el Deporte, en el ámbito laboral los líderes autocráticos tienen una mayor probabilidad de desencadenar estímulos aversivos que los democráticos.

Un líder autocrático (hostil, tirano, intransigente) incrementa la producción de hormonas del estrés en sus trabajadores, lo cual bloquea algunas funciones cerebrales como la resolución de conflictos complejos e impulsa otras como la atención y la reactividad.

“Bajo situaciones de estrés al empleado le cuesta más trabajo encontrar soluciones a situaciones de alta conflictividad. Por ello, desde un punto de vista empresarial, interesa más tener al frente de grupos de trabajo a un líder más cercano y democrático que a un líder más autocrático y totalitario”, analiza el experto.

Es decir, con el estrés disminuye la productividad de ese trabajador y de la empresa y aumentan los riesgos laborales, como depresión, obesidad, diabetes tipo 2 o problemas cardiovasculares.

¿Cómo controlar estos cambios?

Aunque un problema hormonal a simple vista parece difícil de resolver, hay algunos trucos para engañar a sus hormonas y hacer que funcionen a su favor, por eso considere lo siguiente:

  1. Estudie cómo reacciona su cuerpo en situaciones de estrés y cómo gestiona las emociones de frustración, tristeza o ira.
  2. Busque estrategias de afrontamiento proactivo con ayuda de un psicólogo.
  3. La actividad física es el mejor ansiolítico, así que incorpore a su día a día ejercicios o caminatas.
  4. Coma saludable, nutra de manera adecuada su organismo.
  5. Un desequilibrio hormonal debe ser vigilado por un especialista, en este caso un endocrinólogo.

Cómo generarlas

  • Endorfinas: Alivian el dolor, reducen el estrés y aumentan la sensación de bienestar. Las produce el reír, bailar, comer chocolate negro, consumir comida picante.

  • Serotonina: Mejora el sueño, controla las emociones, el apetito y la digestión. Se las puede aumentar con yoga, meditación, pasar tiempo en la naturaleza, exponerse al sol, tomar vitamina D, ir de excursión.

  • Oxitocina: Conocida como la hormona del amor, ayuda en los vínculos afectivos. Se las genera al acariciar un animal, hacer una buena acción, abrazar a alguien, hablar con un ser querido, tomar vitamina C, cantar.

  • Dopamina: responsable de gestionar el centro de recompensas del cerebro. Se incrementan con escuchar música alegre, dieta rica en proteínas, dormir bien, completar tareas.

¿Qué puede hacer la empresa?

  • Fomentar ambientes de respeto entre colaboradores y líderes.

  • Elegir jefes democráticos que sean cercanos a sus trabajadores y que promuevan el trabajo en equipo.

  • Mejorar su comunicación interna, de forma que cada trabajador sepa qué se espera de él.

  • Impulsar al crecimiento laboral y personal colocando metas y objetivos.

  • También existen pruebas de concentraciones de cortisol en la saliva que permiten conocer cuál es el nivel de estrés que está soportando cada trabajador.