Perros obesos, el reflejo de sus tutores

  Buenavida

Perros obesos, el reflejo de sus tutores

Que la mascota tenga bienestar físico y emocional depende de los hábitos de su dueño. Varios estudios analizan cómo los humanos influyen

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Quitarse de la cabeza la idea de que un perro bien gordito se ve más bonito.El País

Un perro con sobrepeso jamás debería causar gracia, sino lástima, porque además de ser infeliz tiene altas posibilidades de sufrir diabetes, alteraciones en la tiroides o patologías cardiovasculares. No poder moverse con facilidad, jugar e interactuar lo mostrará cansado e irritable.

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Según Alonso Veloz, médico veterinario, son muchos los factores que llevan a un can a ese punto de obesidad. La primera causa es la socialización que el tutor hace que tenga el animal. “El dueño le transfiere sus hábitos a su perro. Por ejemplo, si la persona es sedentaria, sacará al perro solo a hacer las necesidades y regresa a casa. Comencemos desde nosotros para que la mascota haga lo mismo”, recomienda el veterinario.

Del otro lado tambiénLos gatos también tienen sobrepeso, pero en promedio deben pesar entre 4 y 6 kilos máximo, sobre todo los machos y según la raza. En los perros, determinar el peso es más difícil por las razas tan variadas.

Un estudio realizado el 2019 en España por un comparador de seguros de mascota -Acierto.com-, determina que la obesidad de perros y gatos se encuentra directamente relacionada con los hábitos alimentarios de sus dueños. “Los perros con dueños obesos tienen hasta cinco veces más riesgo de padecer esta enfermedad”. Un ejemplo: cuando el tutor pica entre horas, le deja probar de lo que come -independientemente de qué se trate, solo porque el animal lo está pidiendo-.

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A esto se suma que las personas con obesidad tienden a hacer menos ejercicio y, consecuentemente, sacan a pasear menos a su perro y mantienen menos activas a sus mascotas, en general. No por nada es famosa la frase de que “todo perro se parece a su dueño”.

Una frase que ha merecido un estudio serio. En 2019, William J. Chopik, psicólogo social de la Michigan State University, llegó a determinar, tras estudiar las personalidades de 1.681 dueños y de sus perros, que los seres humanos “vamos determinando el comportamiento de nuestra mascota, ya sea a través de un adiestramiento consciente o simplemente con nuestras interacciones diarias, y ellos cambian a medida que nosotros cambiamos”.

Una debilidad: la gula

A diferencia del gato se ha demostrado, a través de investigaciones caninas, que existe la gula en los perros. Si se les deja una olla con comida se la terminará, así no tenga hambre. “Como sus tutores debemos controlarles la porción según la raza, el tamaño, el peso y la edad que esté cursando el animal en ese momento. No le vamos a dar la misma concentración de alimento a un cachorro, ya que las necesidades nutricionales, según las condiciones de cada animal, no son las mismas. En este caso, quien debe ayudar y guiar en la alimentación es el veterinario tratante”, recalca Veloz.

No son tachos de basura

Ningún perro debe comer sobras, porque no son tachos de basura. Debemos ser conscientes de que nuestra comida tiene mucho condimento, y si se la proporcionamos con frecuencia estamos llevando al can a una serie de problemas tanto gastrointestinales como alergias y obesidad, ya que al igual que los humanos, el hígado es donde se almacenan las grasas en forma de azúcar. “Si esa mascota tiene sobrepeso, lo más seguro es que sufra de hígado graso”.

Tratamiento

No existe la fórmula mágica ni una receta infalible, todo depende de cada paciente e ir descartando si el exceso de peso es por daños hormonales, sedentarismo o mucha comida, al permitirle que coma cuando y como quiera, dependiendo de eso se trabaja con el animal. Dentro del tratamiento está que la alimentación sea rica en nutrientes. El ejercicio diario es importantísimo, no solo para que no suba de peso, sino para que baje el estrés y socialice con otras especies. Que sienta que todo lo que le rodea no lo va a maltratar, así dejará de ser nervioso o agresivo.

Cómo les afecta

  • Un perro obeso vive entre 1,5 y 2 años menos que uno con el peso ideal.

  • Tienen más problemas cardiovasculares, respiratorios y endocrinos. Pueden desarrollar diabetes y sufrir enfermedades osteoarticulares como artritis.

  • Suelen tener un carácter más irritable, carecen de motivación y energía. La apatía, el cansancio y el exceso de sueño son otras características de estos animales.

  • Quitarse de la cabeza la idea de que un perro bien gordito se ve más bonito.