Deportes

Salinice Garage, la transición al skateboarding de un tres veces campeón nacional de surf

Sebastián Santos construyó una pista de skateboarding en el patio de su casa para compartir sus conocimientos con los niños como fase previa a la incursión al mar

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Sebastián, de 34 años, llevaba impartiendo clases en la península cerca de año y medio. La pandemia lo detuvo.Julio Montero / EXPRESO

El lugar es único por todo lo que transmite y por la historia deportiva que, si tienes algo de carisma, podrás llegar a conocer. El arte plasmado en graffiti en todas sus paredes, cuatro gatos que rondan el lugar, la música no tan estruendosa que te perturba el habla ni tan baja que te desmotive hace que la estadía en Salinas, en contexto de pandemia y restricciones, sea menos lúgubre.

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Un mensaje por redes sociales y algo de coordinación previa basta para poder acceder al pequeño paraíso. En la entrada espera Sebastián Santos, un tipo de lentes, barba y cabello largo que te da la bienvenida al patio de sus sueños: Salinice Garage.

Tras varias preguntas de reconocimiento y luego de verlo fluir por su pista de skateboarding es sencillo reconocer que no se trata de un aficionado. Y no lo era definitivamente. Sebastián, de 34 años, fue tres veces campeón nacional de surf en la categoría Open (2006, 2010 y 2012).

"Dejé de surfear porque empezó a crecer mi familia. En esa época estaba saliendo con una chica de Argentina, tuvimos un hijo. Tuvimos una linda familia hasta octubre del año pasado", narra quien vivió netamente del deporte desde los 17 hasta los 30 años de edad.

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Para entonces, "la crisis económica, aunque la gente no lo crea, influyó mucho para que las empresas dejen de apostar por los surfistas". "Tuve que tomar una decisión, seguir intentando estar en la élite y seguir viajando, o dedicarme 100 % a mi hijo. Entonces opté por un trabajo alternativo, aunque nunca me desligué del mar y el deporte", añade Sebastián.

Sin embargo, tiempo después y con una niña más en camino, él junto a su familia tuvieron que viajar hacia el país albiceleste para tratar un problema médico de su expareja. "Transferí esas ganas de surfear al skateboarding porque en Argentina no es tan fácil como acá. Poco a poco empecé a canalizar toda esa energía que tenía por surfear y buscar la forma de hacerlo igual de bien en el concreto". En ese momento, por noviembre de 2018, nació la idea de ejecutar una de "las mejores cosas" de su vida.

¿Cuál era el objetivo? Volver a Ecuador y hacer algo que no lo aleje de lo que le apasionaba. Entonces decidió construir una pista de skateboarding en el patio de su casa para compartir sus conocimientos con los niños como fase previa a su incursión al surf. 

sebastián santos
La construcción de la pista tardó tres semanas. Luego se realizaron modificaciones según sus necesidades.Paúl Hualpa

La intención de dar clases fue la base de este proyecto. "Recuerdo que cuando yo era pequeño y no habían olas, agarraba una patineta y me iba por las veredas a surfear, cualquier inclinación yo la veía como una ola. Mi idea es transmitirles eso, meterlos en esa frecuencia de que vean este parque como si fueran olas", cuenta Sebastián.

El proyecto de escuela tuvo acogida y gustó, sobre todo, a los padres. Sin embargo, luego de dar clases durante más de un año, la pandemia del coronavirus le obligó a detenerse. "En este momento trabajo vendiendo cercos eléctricos y mallas de seguridad. Y me va súper bien", menciona Sebastián, quien no duda en abrir las puertas de su patio a quienes deseen disfrutar de su pista.

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¿Cómo fue el proceso de construcción de la pista?

No se asemeja tanto a un skatepark, pero está hecha para poder realizar líneas largas, para que exista una secuencia, similar a una ola. Para conseguir eso, no solo tuvo que diseñar y realizar los planos, sino que necesitó supervisar la construcción día a día.

"Al principio fue difícil conseguir al grupo humano que pueda construirme la pista tal y como yo quería. Necesitaba que vean bien los planos porque es muy difícil que una persona que nunca en su vida ha hecho skate pueda entender cómo elaborarlo de manera correcta", explica. 

Tras encontrar a la mano de obra en la península y dar inicio a la construcción, pudo incluso ir aprendiendo. Y al final, según comenta, eso era lo que quería. "Los ayudé y les daba una mano, cualquier cosa que necesitaban me metía para acelerar el proceso. Estaba ansioso por tenerlo listo", continúa Sebastián.

Luego de tres semanas y mucha paciencia, un terreno lleno de piedra chispa pasó a ser el nuevo lugar de sus sueños. "Al final del día siempre me preguntaba qué es lo peor que puede pasar... Que todo esto me quede para mí", asegura mientras sonríe.

Cuando estoy en el concreto surfeo y cuando estoy en el mar también. Hay personas que practican yoga y se sienten increíble, yo practico surf y hago skate y me siento igual de feliz.

Sebastián Santos, campeón nacional de surf