Ciudadanía: “Ahora le tengo más miedo a la delincuencia que al virus”

  Guayaquil

Ciudadanía: “Ahora le tengo más miedo a la delincuencia que al virus”

La falta de patrullaje y de alumbrado público causa más inseguridad. Hay pánico en los ciudadanos. Comerciantes lamentan ausencia de clientes

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La escasez de clientes por la delincuencia se hace más notoria en restaurantes, donde existe personal encargado de alertar a la policía sobre cualquier acto irregular que comprometa la seguridad.Alex Lima / EXPRESO

Al comercio nocturno ya no solo le aquejan las restricciones impuestas por las autoridades para mitigar la propagación de la COVID-19. Ahora, las ventas están siendo afectadas por el temor que han sembrado en los ciudadanos los incesantes hechos delictivos que se registran en Guayaquil.

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Allan Sánchez, propietario de Carbón Uruguayo, es uno de los perjudicados. Reconoce que en estos meses el comercio siempre es lento, pero ante la consternación colectiva que existe en la ciudad por los robos y asesinatos, se ha complicado aún más el comercio nocturno.

“Las ventas han bajado y no solo por las restricciones de la pandemia, sino porque el sector de La Garzota se ha vuelto un lugar oscuro e inseguro. Los clientes ya no quieren venir, y lo entiendo. Ahora te matan hasta por dejarte robar, así les des todo te disparan. ¡Es terrible!”, lamenta Sánchez, quien desde que abrió su restaurante en 2020, en la ciudadela La Garzota, en el norte de la urbe, ha sido testigo de múltiples robos en el sector.

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En este local de comida cubana, los clientes ya no llegan para consumir en el sitio los platillos que ofrecen. Piden para llevar.Alex Lima / EXPRESO

Esta conclusión no solo la tienen los comerciantes, también clientes como Ángela Baque, de 43 años, quien comenta que pese al temor que sentía de contagiarse de COVID-19, ella salía con su esposo e hijos por las noches a comer a varios de los restaurantes del sector; pero ahora, ante la ola de violencia que se registra en la ciudad y el país, prefiere no hacerlo para evitar ser sorprendida por un delincuente.

A mí me da más miedo la delincuencia que la pandemia. Por eso evito salir con mi familia a lugares públicos, ya nada nos garantiza que estaremos a salvo en estos lugares.

Ángela Baque, ciudadana

“Antes salía con mi mascarilla y mi alcohol para cuidarme del virus, pero ahora ya no solo me preocupa eso. Me da miedo salir con mi familia y que por robarnos lo que no tenemos, nos maten”, justificó Baque. Agrega que siente temor por sus hijos, a quienes les ha aconsejado que eviten salir en horas de la noche.

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Este sentir lo comparte Christian Kirst, de 33 años, quien caminaba junto a su novia por la avenida Víctor Emilio Estrada en busca de un local de venta de comida.

Nosotros no tenemos mayor alternativa. Si vienen delincuentes a robarnos, solo toca tirarse al piso y encomendarse a Dios, ni siquiera a los policías porque esos casi no vienen.

Daniel Morales, guardia de seguridad

Asegura que prefiere salir del trabajo e ir pronto a casa, y si se detiene a comer algo, lo pide para llevar porque “la ola de delincuencia está terrible, incluso me preocupa más que la COVID, porque al virus lo puedo evitar con la mascarilla, pero a la delincuencia no la puedo evitar ni con un chaleco antibalas. Por eso prefiero salir solo cuando es necesario”, confiesa.

Abraham Correa, experto en seguridad, señala que este tipo de denuncias ciudadanas deben ser tomadas en cuenta por las autoridades para crear operativos que erradiquen de estos sectores la delincuencia.

Sostiene que la fuerza policial debe “planificar nuevas estrategias con el Departamento de Inteligencia y operar con total reserva, debido a que la información siempre puede filtrarse y alertar a los integrantes de estas bandas delictivas”.

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Las mesas y sillas de muchos locales nocturnos pasan vacíos.Alex Lima / EXPRESO

Otro sector del comercio nocturno que también se ha visto afectado es el servicio de delivery, pero no es por falta de clientes, sino por prevención.

Así lo cuenta Robert Vargas, de 25 años, quien lleva trabajando cinco años en el servicio de entrega de encomiendas y ha decidido no trabajar en sectores identificados como peligrosos.

Salí con mi madre a comer un helado porque necesitaba salir del encierro, pero aquí donde me ve, tengo miedo que entre alguien con un arma y nos haga daño.

Zoila Cedeño, ciudadana

“La delincuencia es descomunal. A un compañero lo mataron hace unos días por robarle su moto. En ese momento entendí que todo se ha salido de control, y que no puedo ir a meterme a esos barrios tan peligrosos porque puedo correr con la misma suerte. A los delincuentes no les importa nada, solo robar y matar”, opinó Robert, quien solo ofrece sus servicios de delivery a familiares, amigos y personas conocidas.

MedidaA los cantones de Guayaquil, Durán y Samborondón (Zona 8) llegarán 1.100 policías más para reforzar la seguridad de estos sectores.

A decir de otros comerciantes, como Jorge Rivero, propietario del restaurante El Cubano, ubicado en la ciudadela Ietel, la delincuencia se ha desplazado por la ciudad por falta de patrullaje y alumbrado público.

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“Yo llevo 12 años en este sector y nunca había sido tan bajo el movimiento como ahora. La gente realmente está asustada, y ya no es por el virus. Ahora es porque tienen miedo de que alguien venga y les robe. Hay algunos que corren el riesgo y vienen a comer, pero ante la más mínima sospecha de algo o alguien, piden la cuenta y se van”, lamentó Rivero.

Ecuador terminó el 2021 con un récord histórico de muertes violentas. La peor cifra de la década: 2.464 homicidios intencionales. Una situación que no varía en este 2022, por la violencia que se sigue registrando en las calles, especialmente en Guayaquil, donde las cuentas se saldan a punta de bala.