Guayacos

Ramón, el 'veneyaco' que conquista Guayaquil a punta de arroz con leche

Guayacos. Ramón Durán es un venezolano que hizo de Guayaquil su casa y, desde el 2016, endulza al norte de Guayaquil con postres que vende en semáforos. Su sueño es llevar sus recetas a la TV

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Ramón vende morocho y dulce de lecheVALENTINA ENCALADA ORTEGA

Guayacos es una sección en la que contamos historias de los habitantes de Guayaquil, vidas que alimentan y hacen más rica esta ciudad. Relatos que ayudan a conocer mejor la madera de la que están hechos.

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Ramón Durán es la muestra de que 'guayaco' no solo es el que nació en Guayaquil, sino también el que hizo de esta ciudad su casa. Llegó desde Venezuela en 2016, buscando nuevas oportunidades y las encontró. Las encontró en los semáforos del norte vendiendo arroz con leche como sugerencia de su esposa y queso de leche por recomendación de sus clientes.

Con su gorro de chef, mandil, guantes, mascarilla y lazo en el cuello de su camisa, perfectamente combinados y sin ninguna arruga, es como luce Ramón de lunes a viernes mientras trabaja en el redondel donde se asienta el monumento al Papagayo, en la Alborada, al norte de Guayaquil.

En sus manos lleva siempre una tabla que desprende un cartel que dice: "Arroz con leche y queso de leche". Vende estos dulces desde hace cinco años en el mismo lugar; los prepara junto a su esposa Leuris Guerra, todas las mañanas. 

Ramón salió de Caracas, Venezuela, en el 2016. Viajó con su esposa y su hija Gabriela, de 16 años en ese momento. Génesis su hija mayor, llegó después. Pero este emprendedor, de 57 años, no se siente como un extranjero, porque dice haber sentido una cálida acogida desde su llegada. Por eso en su gorro de chef lleva las dos banderas, la del país donde nació y la del país que lo acogió como un ecuatoriano más.

Se puede percibir su sonrisa aunque se la oculte la mascarilla. Saluda y agradece a cada conductor o transeúnte que se lleva uno de sus productos y se despide con algún mensaje como: "Que mi Dios me lo guarde", "vaya con bien, ¿oyó?", "hasta la próxima amiguito".

Destaca a lo lejos en donde quiera que camine. Lleva puestos guantes de tela blancos y encima otros de plástico transparentes que optó por usar debido a la pandemia. También combina su lazo y su mascarilla, los turna diariamente de blanco y negro según su atuendo. y en el mandil que utiliza reza la frase: "Dios con nosotros"

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Su frase: "A mi no me para ni el agua, ni el sol", representa el arduo trabajo que Ramón hace a diario. Él sale de su casa al medio día y se queda hasta altas horas de la noche, incluso de la madrugada; incluso hasta la 01:00 hasta que algún cliente se lleve el último de sus deliciosos postres. Quien prueba, da fe de su buena mano (preparación). 

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Ramón trabaja desde el medio día hasta las 10pm

Por eso, en algunas ocasiones, sus fotografías en el semáforo se han vuelto virales. Moradores y transeúntes del sector le han ayudado a promocionar su producto en redes sociales. Entre sus sueños, Ramón quisiera llegar a presentar sus recetas por televisión.

"Yo no me voy para la casa hasta que no venda todo", dice, porque en su hogar tienen una ley: "No ofrecerle al cliente un producto del día anterior".

Ramón se encarga de preparar el arroz con leche mientras que su esposa hace el queso de leche. Gabriela, quien ahora tiene 21 años también prepara dulces. Aprendió de su madre y ahora, motivada a ponerse un negocio familiar, estudia gastronomía. 

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Leuris Guerra prepara los dulces de leche para que Ramón pueda vender.Cortesia