Guayaquil

El juramento virtual origina nostalgia, pero no apaga el civismo de los abanderados

Los colegios transmitirán las ceremonias por diferentes plataformas digitales

Abanderada Liceo Panamericano
Martha Samaniego, abanderada del Liceo Panamericano, mira con satisfacción su cinta de abanderadaChristian Vinueza / EXPRESO

Siempre soñó que un día portaría en sus manos la bandera nacional, como recompensa a su excelencia académica; y que además podría ver cara a cara la emoción de sus compañeros durante el juramento al símbolo patrio.

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El sueño de Martha Esther Samaniego Cedeño, estudiante de tercero de bachillerato del Liceo Panamericano, se ha cumplido a medias. Por su excelente trayectoria académica fue designada abanderada del pabellón nacional. Sin embargo, el “¡Sí juro!” junto a sus familiares y amigos no será posible, ya que a causa de la crisis sanitaria por la COVID-19, jurará la bandera desde la sala de su casa y de manera virtual.

Todos los años, cada 26 de septiembre, unos 160.000 estudiantes del último año de colegios fiscales, fiscomisionales, municipales y particulares participaban de un momento muy simbólico, en el cual se arrodillaban en una sola pierna frente a la bandera, alzándola suavemente para luego, a toda voz y con orgullo, jurarle fidelidad. Ahora será diferente e incluso la ceremonia se adelantará (25 de septiembre) para contabilizarla como un día de actividad dentro del cronograma escolar.

“Dependerá de nosotros darle a ese día la importancia y solemnidad que se merece. Esto es lo que nos toca enfrentar y hay que seguir adelante, manteniendo el civismo”.

Martha Samaniego, abanderada del Liceo Panamericano
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Los abanderados consideran que la virtualidad no le restará emoción ni solemnidad al ritual cívico; pero no dejan de sentir decepción y nostalgia por algo que no podrá cumplirse como lo soñaron alguna vez.

Por ello agradecen el apoyo de los directivos de sus respectivas unidades educativas, por no dejar que esta tradición sea olvidada y que se pueda llevar a cabo por medios virtuales.

“Recibir la bandera significan varias noches haciendo tarea y el empeño que he puesto a los estudios durante mi etapa escolar. Mis padres me han apoyado siempre”.

Marina Paladines, abanderada del Colegio Politécnico
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“Me habría gustado que ese día estuvieran presentes mis familiares y amigos, dándome un fuerte abrazo. Ahora tendré que resignarme a que solo lo puedan hacer a través de una pantalla y por diferentes medios digitales”, menciona Martha, a quien las autoridades del colegio le fueron a entregar el tricolor nacional a su casa, el jueves de la semana pasada. “Cada vez que veo la bandera en la sala, me saca una sonrisa de orgullo por haber logrado una meta. También me recuerda que debo seguir esforzándome”, manifiesta.

Abanderada Copol
Marina Paladines, de Colegio Politécnico, está contenta de haber logrado una de las metas que se propuso.Christian Vinueza

Algo similar experimenta Marina Elizabeth Paladines Bran, abanderada del Colegio Politécnico (Copol). Dice sentir un poco de pena porque la ceremonia no se podrá realizar de manera presencial. No obstante, asegura que sigue presente su civismo. “Mi emoción no ha disminuido. Me deja tranquila saber que he dado todo para tener ese logro”.

HistoriaEn 1955, el Congreso Nacional instauró el 26 de septiembre como el Día de la Bandera Nacional y con ello se dieron los tradicionales juramentos.

Leonardo Rosero Cayambe, abanderado del José Domingo de Santistevan, considera que no todo es negativo, ya que los abanderados de esta promoción tendrán esta anécdota para contar en los próximos años