El orden aterriza a una zona comercial de Milagro

  Guayaquil

El orden aterriza a una zona comercial de Milagro

Las aceras, ocupadas por productos de comerciantes, fueron despejadas. Peatones denuncian la falta de espacio en dos años

LAS AUTORIDADES SOLICITARON EL RETIRO DE LAS FRUTAS QUE OBSTACULIZABAN LA VEREDA
Escenario. Así permanecían las aceras, previo a la intervención, en el mercado. No había espacio para circular en el sitio hace, al menos, dos años.Miguel Laje / Expreso

Ordenar a los comerciantes y hacer respetar el espacio de la vía pública para que los peatones no tengan que ‘saltar’ a la calle, una realidad que también se evidencia en ciudadelas y pasajes comerciales de Guayaquil, fueron los objetivos del control que se ejecutó en los alrededores del Mercado de Transferencias, situado al sur de Milagro.

Mientras el comisario de Policía, Gino Vélez, solicitaba los permisos de funcionamiento y de intendencia, el jefe de Seguridad Ciudadana, Marcos Villacís, pedía a los informales que despejen las aceras, pues todos, sin excepción, tenían ahí sus productos para la venta.

“Por qué tenemos que sacar nuestros productos, si pagamos a diario para poder estar aquí”, dijo Luis Torres, comerciante de sandías, al subrayar que, aparte de los permisos que su padre gestionó para tener un local, pagan un dólar diario para poder colocar sus frutas en una parte de la vereda.

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No obstante, Villacís dispuso que uno de los policías municipales le entregue una citación, al igual que a otros 25 comerciantes, para que acudan a su despacho y participen en una socialización.

“No se los está multando; la citación es para que acudan a una reunión que vamos a tener y en la que les diremos hasta dónde pueden usar del espacio público, porque hay muchas quejas ciudadanas”, indicó el funcionario.

Es difícil que puedan controlar este desorden, que se ha visto en los últimos días. Mientras no haya un buen mercado y vigilancia esto seguirá así.

Adriana Idrovo, ciudadana

Y mientras las autoridades avanzaban, algunos comerciantes empezaron a despejar las aceras. “Ahora sí se puede caminar por aquí y no tenemos que botarnos a la calle, como lo hemos venido haciendo hace años, con el riesgo a que algún carro nos vaya topando”, recalcó Azucena Mendoza, mientras se dirigía a comprar frutas en el sitio.

Según Doris Melaza, habitante del cantón, esta problemática se había agudizado en los últimos dos años y no había forma de que al peatón se lo respete. “Pedíamos a los comerciantes que nos den espacio, pero les daba igual. Incluso, las personas en silla de ruedas debían compartir el espacio con autos y buses. Era una falta de respeto, ojalá y la acción se mantenga, todo es un desorden aquí”, se quejó.

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Parte de la acción era crear un compromiso entre los comerciantes, para que respeten los horarios de recolección de basura, pues el parterre central de la avenida Jaime Roldós permanecía lleno de desechos y frutas podridas. “Esos lixiviados se convierten en foco de contaminación y hace que los perros vengan a buscar qué comer y la basura queda regada”, añadió Villacís.

A este trabajo se sumó la Comisión de Tránsito y la Corporación Nacional de Electricidad. Los primeros hicieron que los vehículos estacionados en sitios no permitidos sean retirados para descongestionar la vía y, los segundos, se encargaron de solucionar los daños de las luminarias para que los comerciantes, que llegan desde las 03:00 al mercado, no estén a oscuras.

LOS MOTORIZADOS ERAN REVISADOS PARA CONFIRMAR QUE NO PORTEN ARMAS
Control. Tras los pedidos ciudadanos, la Policía ha incrementado los operativos en el lugar.Miguel Laje / Expreso

La presencia de las autoridades también buscaba devolverles la seguridad al sitio, pues según datos de la Policía, el circuito Las Piñas, al que pertenece el mercado, era considerado como uno de los más conflictivos del cantón por las cerca de doce muertes violentas que se han registrado en ese sector en lo que va del año.

Esos controles deberían ser a diario, porque no se puede caminar por las aceras. Debido a ello tenemos que saltar a la calle para poder caminar por aquí.

Madelayne Macías, ciudadana