Dvicio: Una carrera que no se define por éxitos

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Dvicio: Una carrera que no se define por éxitos

La agrupación española presenta 'El Laberinto', el que se despojan de cualquier capa y voz externa, para mostrarse más íntimos desde las composiciones hasta el sonido

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DvicioCortesía

Podría parecer irónico, pero justamente esas canciones con las que mejor les ha ido, hablando de cifras específicamente, son con las que menos se identifican sonoramente como banda.

En una profesión en la que constantemente se está viendo afuera para chequear lo que el otro hace, DVICIO ha decidido mirar hacia adentro. Y es con esa retrospección como nace El Laberinto, su cuarto álbum de estudio.

Andrés, el vocalista, revela a EXPRESIONES que una de las actividades que le hace reconectar con su interior es intentar volver a cuando tenía 18 años y escribía sin pensárselo mucho. Lo hacía porque le gustaba y le divertía.

“Con el tiempo, te dejas invadir por un montón de expectativas ajenas, de modas, del exterior. Hay que conectar con tu verdadero yo. Algo que no falla es la piel de gallina, creo que es un elemento que indica que por ahí vamos bien”, agrega.

Luis y Nacho son otros de los cinco integrantes que también están presentes en esta conversación. Ellos revelan más detalles de este nuevo disco y comparten su emoción por volver de gira en Latinoamérica.

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Una carrera ascendente

El quinteto se formó en 2009. Tras la acogida que empezaron a tener sus canciones, en 2013, la disquera Sony Music España los fichó.

Un año más tarde lanzaron su álbum debut, Justo ahora. A partir de ahí empezaron a sonar no solo en su país, sino en toda América Latina.

Hasta el momento han hecho muchas colaboraciones entre las que destacan los artistas Lali, Mau y Ricky, MYA, Reik, entre otros.

Buscar la felicidad sobre el escenario

Hacer un disco sin colaboraciones podría ser aventurado en momentos en los que la intervención de otros artistas a modo de acompañamiento parece la regla.

¿No temen la reacción a un disco que solo suene a DVICIO?

Nacho: Cantar sin colaboraciones no es lo que más se lleva ahora, incluso lo contrario: cuantas más colaboraciones mejor. Pero no nos da miedo aventurarnos en esto, a un disco que solo suene a DVICIO. De hecho, teníamos unas colaboraciones que dejamos paradas porque queríamos que fuese un disco más conceptual y que no entrasen otros artistas para que no nos desvirtúen el sonido que estábamos buscando.

¿Cuál fue el punto de quiebre para decir: ‘No queremos hacer lo mismo que antes, vamos a arriesgarnos’?

Andrés: Yo diría que el hecho de darnos cuenta de que las canciones que más éxito han tenido a nivel números no son las que más felices nos han hecho encima de un escenario. Por lo menos para mí esa es una indicación de que había que replantearse un poquito el sonido, que había que armar, construir algo que luego en directo pudiera brillar, sentir y expresar a la banda con la formación que tenemos. Al final no somos pocos, somos cinco y tenemos oportunidad de tener muchas armonías, de trabajar con ritmos y melodías a la vez. Tocamos tres la guitarra, tenemos muchas posibilidades y había que sacarle el máximo rendimiento a lo que somos y eso ha sido también trabajo del productor junto con nosotros.

En pocos días... ¡Quito!

Aunque por España ya habían podido ofrecer una serie de conciertos desde el año pasado, Latinoamérica estaba en su lista de pendientes y este 2022 se les cumplió el deseo.

“Estamos muy felices de poder cruzar el charco otra vez”, asegura Luis, quien también resalta la emoción de estar de aeropuerto en aeropuerto.

Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia y Ecuador son los países que visitarán a partir de junio. El 18 estarán en el Teatro Sucre de Quito y esperan la próxima tocar en Guayaquil.

Un disco ‘desde adentro’

Si el álbum se llama El Laberinto, ¿fue escrito en alguna encrucijada personal?

Luis: Este álbum es bastante personal y sí que está escrito y producido desde adentro. Son composiciones propias todas y la mayoría son de situaciones personales. Hay algunas que, a lo mejor, nos han tocado de cerca a todos, pero siempre intentamos escribir desde nosotros mismos.

¿Qué canciones de este laberinto son las que atrapan y cuáles liberan?

Nacho: ¡Hombre! Es muy difícil decir cuáles te dejan atrapado, porque creemos que son doce canciones muy buenas, entonces decir una es como decir que esa es la mejor. Yo creo que el disco entero, por eso le aconsejamos a la gente que lo escuche en el orden en el que está, porque ha sido muy estudiado. De repente es muy emocional, luego vienen temas que están muy arriba. Depende del estado de ánimo de las personas cuando se lo pongan.

Cuando subieron un ‘preview’ de Te quiero a morir, Martín comentó: “Viva sentir y no ocultarlo”. Ahora, a la hora de componer, ¿están más sueltos con sus sentimientos que antes?

Andrés: Pues, en particular, la canción de Te quiero a morir habla un poco de la intensidad. Mi hermano (Martín) y yo somos bastante intensos a la hora de enamorarnos y muchas veces eso espanta a la otra persona. Es ese baile de ritmo y de juego de decir ‘quién se enamora antes o a ver si me voy a enamorar yo primero y voy a ir demasiado rápido en la relación y agobio al otro’. A la hora de escribir, siempre nos hemos dejado abrir en canal para ser nosotros mismos. Sí que es cierto que creo que viene de un cambio de madurez personal o que antes escribíamos de otras cosas y al día de hoy son estos los temas. Esta al final sí es una historia personal y sé que la gente también la está haciendo parte de sus vidas.

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