Martín Buscaglia: “Mi zona de confort es estar en una situación nueva”

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Martín Buscaglia: “Mi zona de confort es estar en una situación nueva”

Loja, Quito, Guayaquil y Cuenca conocerán de cerca la propuesta artística del uruguayo

Martín Buscaglia
Martín Buscaglia.Cortesía

Desde su casa en Uruguay, EXPRESIONES conversó con Martín Buscaglia, un músico y compositor que con su trabajo rompe las barreras de estas categorías artísticas. El 25 de noviembre llegó a Ecuador para ser parte del Festival Artes Vivas de Loja, en donde tuvo un concierto en el teatro Bolívar de la ciudad sureña.

En esta entrevista, el montevideano detalla cuáles son sus motivaciones artísticas y cómo ha llegado a equilibrar su constante búsqueda por aventuras y experiencias nuevas, las cuales buscará también en Ecuador.

Lo simple de la vida siempre le parece un reto. Por eso, en esta visita de casi dos semanas por Loja, Guayaquil, Quito y Cuenca, intenta viajar lo más ligero posible y disfrutar de todos los climas que ofrece este país. Con Basta de música, su último trabajo musical nacido desde las dudas que dejó el encierro, el ganador del Grammy y hombre orquesta solo sabe que no quiere decirle basta al arte nunca más.

Lo tenemos casi dos semanas con cuatro fechas en el país. ¿Con qué nivel de curiosidad llega a Ecuador?

Para mí también es muy emocionante. Siempre mi música, antes de hacerlo profesionalmente, ya incluía viajar para conocer nuevas cosas. Es algo con lo que la asocié siempre, desde pequeño. De hecho, mis tíos eran muy nómadas, medio hippies y, por supuesto, también hacían música. Cada tanto pasaban por Montevideo. Y eso fue, en un principio, lo que más me atrajo para volverme músico. Yo no pensé en llenar un estadio. Lo que quería era viajar con mis canciones, con los años lo he hecho. Es mi primera vez en Ecuador. Estoy especialmente emocionado.

En cada viaje va adquiriendo nueva inspiración. Supongo que va con los ojos y oídos abiertos para saber cómo suena cada localidad.

¡Exactamente! Estoy ciento por ciento atento. Es como un trabajo de 24 horas. Vas recabando información sensible, y no es que vaya con una lupa a lo Sherlock Holmes. Estoy viviendo la vida, pero como soy músico, todos los filtros pasan a través de la música. Entonces es muy habitual que después de pasar por un país, salgan canciones. Tomar una postal no importa mucho, también es conocer gente, hacer nuevos amigos, probar sus sabores. Yo también paso por tiendas y compro vinilos. Entonces ya tengo captadas en Guayaquil y en Quito algunas tiendas, que seguro que voy a pasar a ver si me traigo algo de Polibio Mayorga. A veces se piensa que se empieza en este mundo sin saber a hacer música, pero es todo lo contrario. El camino no va de tocar mal a tocar bien. Es tocar más allá del bien y del mal, en donde importan otros tipos de sutilezas.

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Lo que dice coincide con esta forma de jugar con las melodías y las letras en Basta de música...

Así es. En mi último disco, la primera canción habla un poco de eso. Se llama Los instrumentos y ahí dice cómo los domino y los que me dominan a mí. Esa dialéctica de lo bueno que es tener el control de lo que pasa por tu mente y tu alma. Y lo más inteligente es saber que igual la música es superior a vos, entonces, a veces, es ella la que te lleva y tú tienes que entregarte.

En su formato de Hombre orquesta, en el que debe tener el control, es realmente la música lo que lo controla todo...

Lo que tiene de mágico el arte y la vida es que lo más importante no se puede aprender. Es inasible. Se puede aprender a cantar muy afinadamente, a escribir rimas acertadas, a tocar prodigiosamente un instrumento, pero si no tienes swing, eso no lo puedes aprender. Es lo que te hace sentir, y algo que pocos tienen, es el que te hace llegar algo más vívido que la propia vida. Esa es la gracia, no puedes hacer un curso y aprenderlo.

¿En cuál de las cuatro ciudades cree que va a encontrar esta sensación especial?

Hay matices que ya los estoy notando, ya los estoy intuyendo al saber en qué tipo de lugares voy a tocar. En Loja a estar en un teatro en el marco de un festival, entonces será una presentación más dramática. Vengo de familia muy ligada a las tablas, eran actores, mi viejo dirigía teatro. Después sé que tocaré en Las Cuevas del Ilaló, un lugar más relajado y místico. Ahí lo voy a hacer solo con la guitarra. Va a estar lleno de comunicación con el público. Luego en Cuenca y Guayaquil. Ya estuve viendo las temperaturas diferentes y estuve chequeando para ver qué ropa llevaba y hay bastante más grados en Guayaquil, ya eso cambia el repertorio y cómo lo interpretas. De seguro estaré en shorts conectando con la gente.

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Martin Buscaglia
Imagen promocional de su disco 'Basta de música'Cortesía

Buscando nuevos lugares

Con Basta de música, el disco nacido en 2020, intentó irle quitando capas y efectos a sus canciones. Sin embargo, esto no es un hecho con el que mire la vida. “En lo mínimo y con pocos elementos, se puede llegar a algo muy poderoso y muy complejo. Creo que es un camino bastante habitual para cualquier artista, en general para los solistas con años de trayectoria. Es un camino relativamente clásico en los músicos que van creando su universo. Para mí, más allá de buscar usar pocos elementos, fue solo un juego. Eso no quita que me interesen también las cosas complejas”, explica el artista. A su vez resalta: “Me interesa tocar una armonía entre comillas difícil, digo ‘entre comillas difícil’, porque si la toco en vivo ya no es difícil para mí sería una falta de respeto subir a un escenario a hacer algo que me cueste hacer”.

Este álbum tiene un título que considera un oxímoron. Entonces le preguntamos a qué le diría basta. Su respuesta sorprende: “Lo que me molesta es lo que me interesa. Si me molesta y si me interesa, ya me sirve. Lo que más detesto es lo que me resbala, tanto en lo musical como en el pensamiento. Prefiero algo que me entusiasme, ya sea porque me inspira. Entonces mi zona de confort es el cambio, las cosas nuevas. Lo estático me puede matar”.