Después de la tormenta

  Cartas de lectores

Después de la tormenta

El país atravesó una nueva crisis, más corta, pero similar a la pandemia de 2020, aunque en esta todos cerramos filas para afrontarla, en tanto que el paro fracturó más a la sociedad. Sin embargo, existe un concepto de país, lo que puede superar escollos que serían insalvables si prosperaran criterios desorbitados como separatismos. Pese a todo se llegó a un acuerdo: ambos lados estaban agotados y al sector protestante se le estaba escapando el control del movimiento social desde que muchos aprovechaban para destruir propiedad pública y privada, robar a pequeños negocios o cometer homicidios. Estos movimientos no son motivados por capricho sino por deterioro de la economía popular al faltar inversión pública para impulsar actividades en el sector privado que propicien capacidad adquisitiva en la población. Lamentablemente se está administrando el país con criterios financistas de ahorrar, pagar deudas que podrían prorrogarse, “sanear la economía”, etc., sacrificando la inversión social en salud, educación, seguridad, obra pública y otras necesidades de las mayorías, cada vez más deterioradas en su calidad de vida, lo que provoca estallidos sociales. Los sectores dominantes no terminan de comprender que lo único que los puede evitar es una política socioeconómica más productiva y equilibrada, invirtiendo en el desarrollo del país.

Jorge Chambers Hidalgo