Prolongada revuelta colombiana

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Prolongada revuelta colombiana

"Esta larga protesta nacional fue provocada por un torpe error gubernamental de incrementar desproporcionadamente impuestos en un contexto de profunda crisis económica y sanitaria"

La revuelta social que azota a Colombia cumplió dos meses. Aunque se ha manifestado de manera discontinuada por diversos motivos (suspensión decidida por Comité Nacional de Paro, o con el gobierno, etc.), pero ha tenido un estado de movilización masivo y de confrontación a nivel nacional que contabiliza algunas decenas de muertos, cientos de heridos y muchos desaparecidos, costumbre vesánica impuesta en la administración de Álvaro Uribe, consumada por las FF. AA., que costó la vida a más de 4 mil colombianos llamados “falsos positivos”. 

Esta larga protesta nacional fue provocada por un torpe error gubernamental de incrementar desproporcionadamente impuestos en un contexto de profunda crisis económica y sanitaria. Se pensó que iba a resolverse con el archivo del proyecto de ley y la salida del ministro pero pronto se tornó en un problema de Estado en que sobresalen la intransigencia del uribismo ultraderechista desatendiendo las demandas sociales, ya que apunta a pescar a río revuelto; y la sociedad, en particular los jóvenes y estratos pobres que anhelan otros horizontes de convivencia pacífica y bienestar. 

El presidente Duque es un conservador ineficaz, elegido -según el humor de paisas y rolos- con el lema “El que Uribe quiere”, que lo ha hecho un títere de este. Uribe es la eminencia gris de la política gubernamental, y de la sangrienta represión y brutalidad policial y paramilitar contra las manifestaciones, sean mayoritariamente festivas o acaben en desmanes como consecuencia de la ferocidad con que actúa el escuadrón móvil antidisturbios -Esmad- de la policía. Salvajismo denunciado por organismos internacionales y por medios de comunicación mundiales. Las insatisfacciones colectivas reprimidas se han agudizado con la pandemia, con más de 3,6 millones de contagios y cerca de 95 mil muertos en una población de alrededor 51 millones. 

Por Colombia, es necesario que Duque rompa el cordón umbilical con su ventrílocuo, asuma él la gestión del Estado y no deje de dialogar y negociar con el Comité Nacional de Paro. Que cese la nueva violencia implantada por la parapolítica y aplique los acuerdos de paz.