A la señora ministra de Cultura y Patrimonio

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A la señora ministra de Cultura y Patrimonio

Con la presidencia de Rafael Correa comenzaron los problemas, el AHG pasó a su ministerio…’

Por redes sociales de su ministerio me enteré de que usted visitó el Archivo Histórico del Guayas (AHG) y seguramente pudo observar que al no haber suficiente presupuesto, le faltan los elementos indispensables para funcionar como tal. Existen 16.000 documentos que datan desde del siglo XVI, también periódicos, informes y libros; hay serios problemas de climatización.

No es la primera vez que el AHG enfrenta una situación como la actual. Esta institución fue fundada por Julio Estrada Ycaza en 1971 y tenía un comodato con el Banco Central del Ecuador (BCE) a través de su departamento cultural. Por el centralismo renunció en 1988. En los años que ocupó el cargo de director hizo extraordinaria labor, publicó libros y revistas, hoy fuentes de consulta para historiadores ecuatorianos y extranjeros. El AHG quedó sin dirección. Circa 1989 lo visité y me asombró que gran parte de los documentos y demás información histórica se encontraban encajonados, incluyendo lo que fui a consultar. Me asombró lo que vi, acababa de visitar archivos en EE. UU. e Inglaterra. Llamé a Germánico Salgado, que ocupaba la presidencia de la Junta Monetaria y también a miembros de ella. Nada sucedió. En mi columna en El Telégrafo protesté, hice conocer lo que sucedía en el AHG. En 1996 Abdalá Bucaram fue electo presidente y nombró a Álvaro Noboa Pontón presidente de la Junta Monetaria. Lo visité y ordenó al gerente general del BCE nombrar director a José Antonio Gómez Iturralde, quien recibió apoyo del BCE. Durante los 12 años como director se reactivaron las publicaciones, se dictaron conferencias, se capacitó a profesores de historia de los colegios fiscales, hubo casa abierta y otras actividades. Con la presidencia de Rafael Correa comenzaron los problemas, el AHG pasó a su ministerio, llevando a José Antonio a renunciar en 2008.

Varios directores han pasado, entran y se van; apenas se han publicado un par de libros. Los que tienen años trabajando y experiencia manejan bien la gestión cultural, con el escaso dinero que tienen; falta personal clave. El daño que se hace al AHG es vergüenza para Guayaquil.