Columnas

No basta

Que Dios los ilumine y volvamos a ser un país libre de ignorancia, enfermedades y taras sociales

“No basta que la mujer del César sea honesta, también tiene que parecerlo”.

La función pública expone a quienes la ejercen, a una serie de tentaciones, si acaso no la ejercen con pulcritud y honestidad.

En cualquier parte del planeta, la política, ejerciendo gobiernos por orden del pueblo, debería ser una acción plena de satisfacciones y orgullo propio, pues se cumple con el sagrado mandato de servir.

La historia de la humanidad en cualquier época nos trae recuerdos de personas que usaron de manera equivocada el poder.

Tengo que referirme de manera puntual a nuestro Ecuador, que en los últimos 14 años contempló atónito la manera procaz y alevosa de ejercer el poder, enlodando la democracia, al tratar de intoxicarnos con las ideas de una tendencia fracasada y hambreadora.

No solo ha sido el gobierno central obediente de los mandatos contemplados en el mamotreto de Montecristi. Se han visto inmersos los gobiernos seccionales, cuyas cabezas están pendientes de una resolución, para que ocupen el lugar que les corresponde o se larguen al exterior, burlándose de todo un país.

Ejemplos, malos por supuesto, los estamos viendo a cada rato. No les interesa el pueblo que los eligió. Piensan solo en ellos y sus allegados.

Es raro ver un proyecto presupuestado y terminado de manera honrada. La gente se acostumbró a los lleves a todo nivel y bajo cualquier pretexto. Hasta con el regalo chino y los esfuerzos realizados para su erradicación, han robado.

Los autores, con juicios eternamente retrasados por las argucias legales, huidos o con la alcahuetería de los grilletes.

Esperemos que con el gobierno venidero se rescaten la decencia y la moral. Personas portadoras de esas virtudes deben existir y de manera numerosa. No creo que se deba tomar en cuenta a los que formaron parte del tiempo perdido. Sería un grave error.

¿Cómo será gobernar con el violado mil veces mamotreto elaborado por extraños para goce patológico del prófugo? Una incertidumbre peligrosa, creo.

Que Dios los ilumine y volvamos a ser un país libre de ignorancia, enfermedades y taras sociales.

Buena suerte, presidente Lasso Mendoza.