Los derechos especiales de giro

  Columnas

Los derechos especiales de giro

Muchos países deben igualar la retórica con la acción, y ¿por qué no?, seguir y apoyar lo que Ecuador acaba de ofrecer a un mundo de inequidades e imperantes necesidades...’.

Wallace Broecker, el padre de la definición de calentamiento global, en 1975 en su artículo científico Cambio climático: ¿estamos al borde de un calentamiento global pronunciado?, alertaba que el mundo sufriría un incremento de la temperatura por las emisiones de gases de efecto invernadero como consecuencia de la actividad del hombre. En el 2006, el Informe Stern nos decía que el cambio climático puede influir negativamente en el 20 % del PIB mundial. En 2019, el Foro Económico Mundial ubicaba al cambio climático como el riesgo No. 1, y una vez que la mayoría de la población mundial tiene acceso a la vacuna, en 2021 es nuevamente el principal riesgo. Aún así sigue siendo una preocupación marginal.

Por otro lado, tenemos que el salto digital abrió oportunidades para algunos jóvenes, mas otros están experimentando una gran crisis mundial. Expuestos a la degradación ambiental, consecuencias de la crisis financiera, aumento de la desigualdad y la interrupción de la transformación industrial, esta generación enfrenta serios desafíos para su educación, perspectivas económicas y salud mental. La llaman la desilusión juvenil.

Hace unos días el presidente Lasso compartió una idea suya, en una noche en vela, decantada por su experiencia en banca internacional y finanzas. La sugiere a beneficio de la humanidad: utilizar los Derechos Especiales de Giro, DEG, del Fondo Monetario Internacional para que países desarrollados emisores de gases de efecto invernadero compensen por los servicios ambientales producto de la conservación de áreas naturales en Ecuador o por reducciones al usar tecnología ecoeficiente. Lo que podría mover el empleo verde a nivel nacional, regional y mundial.

Los DEG fueron creados por el Fondo Monetario Internacional en 1969 para brindar reservas adicionales a sus países miembros. Los DEG no son una moneda, pero sí son un activo financiero internacional que pueden convertirse en dinero, lo que brinda liquidez al país propietario de DEG. En toda su historia, la Junta de Gobernadores del FMI ha aprobado la emisión de DEG en 4 ocasiones; la última en agosto de 2021, la más grande aprobada de toda su historia, que traducidos a dólares de EE. UU. llega a 650 billones.

Los DEG tienen un interés bajo, hasta octubre 3 es 0,50 %. Ese interés no se genera mientras el país no los use al valor del mercado del DEG en ese momento (utilizan 5 tipos de cambio al contado).

¿Qué hace falta? Llevarlo a un foro mundial de cambio climático. Contactar funcionarios del FMI respecto de los servicios de asesoría, a fin de hacer el mejor uso de los DEG desde el punto de vista de política macroeconómica, transparencia y rendición de cuentas; y de poder aglutinar a otros países con necesidades similares. Establecer el mercado de carbono nacional. Y revisar si es el Banco Central o Finanzas quien recibiría los DEG de los países que compensarían emisiones con Ecuador.

Muchos países deben igualar la retórica con la acción, y ¿por qué no?, seguir y apoyar lo que Ecuador acaba de ofrecer a un mundo de inequidades e imperantes necesidades, agravadas por el calentamiento global y cambio climático: esperanza, compromiso y solidaridad.