Columnas

Segundo al mando

"Lasso está ganando terreno. Mostrándose antes que el resto como una posibilidad real. Lo único: va a tener que generar noticia cuando los otros anuncien su binomio para no perder la luz del escenario"

Esta semana dos candidatos escogieron sus compañeros de fórmula. Allá arriba, Joe Biden, y acá en la mitad del mundo, Guillermo Lasso. ¿Qué tal les fue? En el primer caso la opinión pública concluye que no pudo haber escogido mejor: Kamala Harris. Cada requerimiento lo fue aprobando. 

Primero: la edad de Biden es un impedimento, llegaría a la presidencia a sus casi 80 años. Lo ven mayor, cansado, desubicado. ¿Con qué energías va a sacar a EE. UU. de la peor crisis de la historia? ¿Y qué pasaría si no pudiera continuar con su gestión? Lo primero se soluciona con alguien que demuestre vitalidad y sea joven, lista para trabajar. A sus 55, Harris encarna esto. 

Su primera frase tras ser elegida fue: “Taking Action”. Acción, acción, acción, que contrarreste cualquier pasividad de su compañero. Sobre lo segundo, Harris es una figura que en caso de tener que asumir la presidencia, no incomoda. No la consideran de izquierda, no es progresista liberal. Es de centro. En su trayectoria política se la recuerda por su mano dura con el crimen y sus excelentes relaciones con las élites económicas de su país. No espanta el voto conservador en el partido demócrata. ¿Y el progresista? ¿Y el voto juvenil, el revolucionario, el feminista, “Black Lives Matter”? Ya estaba ganado y ahora se confirmó. 

Kamala Harris es mujer, hija de jamaiquino e india: migrante y negra. Su historia es de lucha. Armoniza perfectamente con los valores actuales. En 85 días veremos qué tanto. En nuestro contexto nacional, ¿la decisión de Lasso fue igual de acertada? Alfredo Borrero es una figura, primero, respetable, que ahora en Ecuador es lo que más se necesita. Y segundo, médico, que en el contexto actual es un mensaje de prioridad y calma. 

Lasso está ganando terreno. Mostrándose antes que el resto como una posibilidad real. Lo único: va a tener que generar noticia cuando los otros anuncien su binomio para no perder la luz del escenario. El segundo al mando no define una elección: tendemos a votar por el candidato, no por el equipo. Se lo escoge pensando que no reste votos, nada más. Pero en Ecuador tenemos experiencia para saber que es mucho más que eso.