Columnas

Y se cayó la avioneta...

¿Y los fabulosos millones mal habidos de quienes han lucrado con el dolor y la muerte?

Las sociedades constituidas a partir del modelo de las democracias liberales requieren creencias para su gobernabilidad y supervivencia. 

Los que viven juntos en un estado nación moderno consideran que el pacto implícito que sostiene su interrelación como ciudadanos y que en realidad los constituye como tales, supone la vigencia (el cumplimiento general) de supuestos que garantizan la credibilidad del pacto y dan sentido a los esfuerzos de cada uno. Uno de estos supuestos o creencias es que en este tipo de sociedades, las personas pueden realizarse, transformarse, alcanzar una mejor calidad de vida de acuerdo a reglas implícitas que son respetadas con las excepciones del caso. Es lo que los expertos llaman con una palabra que no acaba de gustarme, pese a su origen griego, “meritocracia”.

Las sorprendentes revelaciones que hemos conocido, con repulsión, de gigantescos sobreprecios y coimas en obras del Estado que a veces no llegan a pasar de la primera piedra, el tráfico con la vida y la muerte de las personas para tener las prebendas del “jet set”, el enriquecimiento súbito de ciudadanos desconocidos que hacen del ámbito del Estado el terreno ideal para volverse millonario en siete años, con mansiones en Miami y vida de estrella de telenovela mediocre, son intolerables. 

No se trata ya de un problema de moral individual restringido a lo personal, sino a la demostración pública del fracaso de realizarse como sociedad. De la puesta en escena de una verdadera apología del saqueo de lo estatal que se celebra como habilidad por los mismos ciudadanos perjudicados.

Es punzante la doble moral que vive el país. Más impuestos y tributos a las empresas privadas y a las personas naturales bajo el increíble prejuicio de que quien más tiene, debe contribuir más. ¿Y los fabulosos millones mal habidos de quienes han lucrado con el dolor y la muerte? ¿Y los tantos otros perdidos por ineficiencia e incapacidad?

“Malos tiempos para la lírica”: “Caiga quien caiga… y se cayó la avioneta”. En una frase irónica, el fracaso de una sociedad.