Columnas

La segunda ola

Si te opones a la izquierda deberías oponerte a la izquierda aquí, en EE. UU., en China o en cualquier otro lugar.

Si esperaban una columna sobre el aumento de contagios en el mundo lamento decepcionarlos, no voy a hablar de eso, sino de otra segunda ola, también peligrosa, que está acechando América. Comenzó en México con el triunfo del populista de izquierda López Obrador, luego sucedió en Argentina con la vuelta al poder del kirchnerismo; después en Bolivia el delfín de Evo Morales arrasó en primera vuelta y ahora en Chile ha ganado el Sí. (Todo esto incluyó protestas y paros muy bien coordinados y financiados por la izquierda en distintos países). Lo de Chile puede no ser tan claro ahora, ya que el canto de lucha ha sido enterrar el nefasto legado de Pinochet. Lo que yo no olvido es que ese es el primer paso en el manual del socialismo del siglo XXI para tomarse el poder: ilusionar al electorado con una asamblea constituyente y prometer más derechos que terminan siendo letra muerta.

Cuando dije que esta segunda ola acecha a toda América me refería a que ahora incluso lo vemos en EE. UU. Hoy las más prominentes figuras del partido demócrata defienden valores muy parecidos a los del Foro de Sao Paulo: medicina controlada por el Estado, intervención en los mercados, redistribución de la riqueza, etc. Demócratas como Bernie Sanders, Alexandra Ocasio Cortez, entre otros, defienden lo que ellos llaman socialismo democrático. ¿Les suena? Esta elección en Estados Unidos no es entre los dos partidos de siempre, es entre un presidente que cree en menos gobierno y un contendiente cuyo plan es que el control de la mayoría de cosas debería tenerlo el gobierno.

No perdamos de vista el enemigo: la pobreza. Una vez que identificamos el enemigo tenemos también claro que la historia nos ha demostrado que el socialismo no saca a nadie de la pobreza sino que la reproduce; reduce desigualdades porque todos pasan a tener menos, y los verdaderos beneficiados siempre son los que están en el gobierno. Esto es un llamado a no dejarnos engañar y ser coherentes con nuestras posiciones. Si te opones a la izquierda deberías oponerte a la izquierda aquí, en EE. UU., en China o en cualquier otro lugar.