Columnas

Pobreza vs. viveza

La pandemia sigue acabando con la vida de muchos y los malos políticos siguen acabando con los fondos de todos.

En estas semanas hemos logrado ver lo mejor y lo peor de nuestra sociedad, donde la pandemia sigue acabando con la vida de muchos y los malos políticos siguen acabando con los fondos de todos. Los peces gordos engordándose, justificando su subida de peso por la cuarentena y saciándose económicamente por teletrabajo; mientras al pueblo lo critican porque sale desesperado a la calle buscando cómo subsistir. 

Sí, somos una sociedad desigual, porque a los que manejan el poder no les interesa el bien común, sino, como en el programa de Polito, cumplir la consigna: “Agarra lo puedas”, y repartirse el dinero por coimas, sobreprecios y saqueos al IESS. El Gobierno sigue diciendo que no hay dinero, mientras otros roban el dinero que sí hay. Si nuestros políticos fuesen honestos entenderían que si logramos cubrir las necesidades básicas de los menos favorecidos, ese grupo humano podría salir de su pobreza. 

Algunos GAD han logrado cubrir esas necesidades básicas gracias a la pandemia, entendiendo que la salud y el alimento son imprescindibles en una sociedad sin oportunidades. La pobreza no tiene que ver con la personalidad, es por la falta de trabajo y educación. 

Rutger Bregman lo dijo muy bien: “es muy fácil echarle la culpa al pueblo por ser descuidado, cuando tiene una familia que mantener, y no a los políticos cuyo deber es proteger y mejorar la calidad de vida de sus votantes. La necesidad es mayor y subsistir es un modo de vida. La pobreza no es por falta de conocimiento, también es por falta de oportunidades. 

Podemos seguir invirtiendo en educación, pero si paralelamente no cubrimos alimentación y bienestar, vamos a seguir con una sociedad desigual. En contraste, tenemos al otro grupo humano disfrazado de partidos políticos, con discursos inclusivos, que mienten al pueblo, desplegando sus tentáculos para que su grupo familiar logre la seguridad económica eterna. Si fuesen verdaderos políticos entenderían que el dinero para obras y desarrollo no es de ellos, es de un pueblo con derechos. 

En estos últimos años vivimos una continua pobreza política que sigue fortaleciéndose, más la falta de ética de grupos burocráticos, cuyo mayor logro es llegar a nadar en dólares producto de la codicia. Viveza la llaman, para mi es pobreza.