Miseria

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Miseria

Salvo honrosas excepciones, los asambleístas no nos representan en lo absoluto y es por eso que resulta mandatoria una reforma legislativa radical...

Es el momento de la coca, marihuana, ambiciones, coimas, tráfico de influencias, venta de cargos, desorden, rebelión, etc., que amalgaman a una buena parte de los beneficiados electoralmente, muchos de los cuales intervinieron en el “negocio electoral”, embolsicándose una tajada del presupuesto para así, organizar un bloque u obtener 1 o 2 curules de los llamados independientes, para negociar prebendas y canonjías con su escuálida votación.

Salvo honrosas excepciones, los asambleístas no nos representan en lo absoluto y es por eso que resulta mandatoria una reforma legislativa radical, para tener en cada uno de ellos, un ‘alter ego’ que nos entienda y defienda en función de nuestros intereses y necesidades.

Hay grupos de legisladores que cual hienas hambreadas están a la caza de cualquier oportunidad para criticar, fastidiar o entorpecer la gestión del mandatario electo, con el fin de alcanzar algo de notoriedad, saciar sus abyectos apetitos o simplemente actuar obedeciendo a su amo o capo, que los dirige cual caquécticas marionetas en pos de un mendrugo.

Para estos crápulas todo vale y la patria les importa un soberano rábano; es por eso que marchan como ariete al igual que zombis descerebrados o como la acémila que persigue con anteojeras la zanahoria que nunca alcanzará.

Dicen que para muestra basta un botón y tenemos un hecho inconstitucional, como el haber devuelto al presidente, sin abrirlo, el Proyecto de Ley Creando Oportunidades, que este entregase a la Asamblea para su conocimiento, en un acto para el cual de acuerdo a la Constitución y la ley, no estaba facultado quien lo devolvió.

Está en marcha un complot para torpedear al señor presidente Lasso, impidiendo que su accionar reivindique al Ecuador y que las mejoras sociales, económicas y financieras se hagan realidad en un país que sufrió el atraco impune de 14 años de asalto, que nos dejó una pérdida de 70 mil millones de dólares, al que se agregó el impacto tremendo de la pandemia producida por el COVID-19, que nos aplastó con crueldad a nivel socioeconómico. ¡Liquidaremos a los miserables!

Y sigo andando…