Cual vacuna

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Cual vacuna

icha amenaza en la práctica se asemeja a las que ciertos grupos marginales realizan a pequeños negocios para dejarlos seguir trabajando, cual si de vacuna se tratara.

Indudablemente debemos replantearnos qué queremos y nos conviene, en cuanto a la sociedad en la cual vivimos. Si queremos seguir viviendo en una sociedad donde se practica la ley de la selva, la viveza criolla, y el individualismo elevado a la máxima expresión, jamás lograremos desarrollarnos en lo social, cultural y peor aún en lo económico.

Pareciera ser que nos tienen convencidos de que es imposible salir de la situación de pobreza y de que la solidaridad debe ser eterna.

La cultura de la mendicidad, sumada a aquella de que solo se tienen derechos y ninguna obligación, son los elementos constitutivos de sociedades económicamente miserables; basta dar una mirada a Cuba y Venezuela como ejemplos extremos de lo planteado, y ese es el camino en el que nos quisieron enrumbar quienes se lo llevaron todo en su fuga y no han devuelto nada. Aquellos que dejaron células montadas para complicar las cosas políticamente y procurar que los pillastres de ayer, hoy prófugos, retornen al poder.

Ejemplo de lo manifestado lo tenemos en las pretensiones de la Conaie y la Fenocin; los unos luchando por mantener los subsidios a los combustibles, restándole ingresos al Estado y beneficiando, quiero pensar que involuntariamente, a los contrabandistas de combustibles y a los narcotraficantes. Y por otro lado, la Fenocin, pretendiendo que se perdonen las deudas hasta por diez mil dólares, con el ex Banco de Fomento y con el Biess, Banco del IESS. Sí, esa institución a la que la Revolución Ciudadana desfinanció, y que le debe a los empleados propios y de los prestadores externos, IESS que no tiene plata para medicinas y que pronto no podrá pagar pensiones jubilares.

La pretensión de la Fenocin agravaría la situación de afiliados y jubilados, quienes deberían ser los primeros en rechazarla; pero como seguimos en la cultura de la ley de la selva, si el Gobierno no accede, paralizan el país y procuran tumbar al Gobierno. Dicha amenaza en la práctica se asemeja a las que ciertos grupos marginales realizan a pequeños negocios para dejarlos seguir trabajando, cual si de vacuna se tratara.