Editoriales

Cortinas de humo

'En plena pandemia por coronavirus y con un sector productivo en cuidados intensivos, el régimen no encontró una mejor noticia que reorganizar la Presidencia con un decreto que despertó suspicacias’.

La pirotecnia es una maniobra que usan los gobiernos ante la ausencia de planes de desarrollo concretos. Cuando la indolencia y negligencia se apoderan del sistema, la política se nutre de fuegos artificiales o cortinas de humo para convencer a los mandantes de que el país marcha bien o de que se tomarán (el verbo siempre en futuro) “las medidas necesarias para salir de la crisis”. Pero estos discursos y el uso recurrente de lugares comunes solo han logrado minar por completo la credibilidad en el sistema. En medio de la pandemia por coronavirus y con un sector productivo aún en cuidados intensivos, el régimen no encontró una mejor noticia que reorganizar la Presidencia a través de un decreto que despertó suspicacias en la ciudadanía. La pregunta que surgió, justificada o no, guarda relación con intentos de desviar la atención sobre lo verdaderamente importante en esta crisis: reactivación económica, modernización de la salud y un castigo ejemplar a los implicados en las corruptelas del sector público. Si la intención es velar por un frágil futuro político, que depende solo del cumplimiento de las promesas presidenciales, pues la estrategia no es la correcta. Tampoco hay tiempo para improvisaciones, así que lo justo será hablar menos y trabajar más.